¿Por qué preparar muy bien el SAT puede cambiar el futuro de un deportista?
Durante más de 20 años hemos acompañado a miles de estudiantes internacionales en su camino hacia las universidades estadounidenses.
Y si hay una conclusión que hemos aprendido después de todo este tiempo es esta:
El SAT no es un examen para aprobar. Es un examen para maximizar oportunidades.
Si un estudiante decide presentarse, nuestro consejo es hacerlo con un objetivo muy claro: conseguir la mejor puntuación posible.
Una diferencia de apenas 100 o 150 puntos puede significar acceder a una universidad diferente, obtener una beca académica mucho mayor o ahorrar decenas de miles de dólares durante los cuatro años de carrera.
Por supuesto, no todos los deportistas necesitan hacer el SAT.
Pero cuando creemos que puede aportar valor al estudiante, siempre recomendamos prepararlo con tiempo, con una buena estrategia y con profesionales que conozcan perfectamente este examen.
Estas son algunas de las razones.
1. Las universidades más prestigiosas siguen valorando enormemente un buen SAT
Aunque muchas universidades estadounidenses han adoptado políticas Test Optional, la realidad es que un gran resultado en el SAT continúa siendo un elemento muy importante para acceder a las instituciones académicamente más prestigiosas.
En Keystone Sports lo hemos comprobado durante años.
Los deportistas que hemos acompañado hasta universidades de la Ivy League, como Harvard, Princeton, Columbia, Cornell o la Universidad de Pennsylvania (Penn), dedicaron meses a preparar el SAT de forma muy seria y obtuvieron puntuaciones que, en la mayoría de los casos, se situaban entre 1.250 y 1.450 puntos.
No es casualidad.
Estos estudiantes no solo destacaban por su nivel deportivo, sino también por demostrar que podían rendir académicamente en algunas de las universidades más exigentes del mundo.
Existe además otro grupo de universidades con una reputación académica extraordinaria que compiten en la NCAA Division III, como MIT, Caltech, Johns Hopkins, NYU, Emory, Babson o Carnegie Mellon.
En este tipo de universidades, el proceso de admisión está marcado casi exclusivamente por el nivel académico del estudiante.
Aunque los entrenadores pueden apoyar una candidatura, ser un gran deportista no permite acceder con un perfil académico inferior al del resto de estudiantes admitidos.
Es decir, el deporte puede conseguir que un entrenador quiera incorporar a un estudiante a su equipo, pero no sustituye el nivel académico que exige la universidad.
Nuestra experiencia nos dice que los deportistas que consiguen entrar en este tipo de universidades suelen presentar puntuaciones superiores a los 1.500 puntos en el SAT, además de expedientes académicos excelentes.
Por eso, cuando un estudiante nos dice que su objetivo es estudiar y competir en universidades como MIT, Caltech, Johns Hopkins o Carnegie Mellon, somos muy claros desde el principio.
El objetivo no debe ser simplemente hacer el SAT. El objetivo debe ser superar los 1.500 puntos.
En este grupo de universidades, el deporte consigue que el entrenador quiera al estudiante. El SAT y el expediente académico consiguen que la universidad lo admita.
2. Un buen SAT puede traducirse en decenas de miles de dólares en becas
Este es probablemente el aspecto menos conocido por muchas familias.
La mayoría de los deportistas no reciben una beca deportiva completa. Lo habitual es conseguir una ayuda parcial que puede complementarse con becas académicas.
Y ahí es donde una gran puntuación en el SAT puede marcar una diferencia enorme.
En Keystone Sports hemos trabajado con estudiantes que, gracias a un expediente sólido y a un resultado excelente en el SAT, han conseguido becas académicas de hasta 20.000 dólares por año.
Eso significa que, durante una carrera universitaria de cuatro años, esa ayuda puede superar los 80.000 dólares.
Visto así, la preparación del SAT deja de ser un gasto y pasa a convertirse en una inversión con un potencial retorno extraordinario.
Además, estas becas académicas suelen poder combinarse con las becas deportivas, reduciendo de forma muy significativa el coste final de estudiar en Estados Unidos.
3. Incluso cuando no es obligatorio, el SAT puede ayudart
Que una universidad sea Test Optional no significa que el SAT no tenga valor.
Simplemente significa que el estudiante puede decidir si presenta o no sus resultados.
Cuando un entrenador quiere convencer a la oficina de admisiones para aceptar a un deportista internacional, disponer de una buena puntuación siempre fortalece la candidatura.
Es una prueba objetiva del nivel académico del estudiante.
Y cuando dos candidatos tienen un perfil deportivo parecido, cualquier elemento diferencial puede terminar marcando la diferencia.
4. El SAT puede convertirse en una segunda oportunidad
Muchos deportistas creen que, si no han tenido un gran expediente académico durante el instituto, ya no tienen opciones de conseguir una beca académica.
Nuestra experiencia demuestra que no siempre es así.
Las notas del colegio siguen siendo muy importantes, pero el SAT es una variable independiente que muchas universidades utilizan para conceder becas académicas.
Eso significa que un estudiante que no ha conseguido las mejores calificaciones durante Bachillerato todavía tiene la oportunidad de demostrar su verdadero potencial académico.
En Keystone Sports hemos visto deportistas con expedientes escolares normales que, gracias a una excelente preparación del SAT y a una gran puntuación, han conseguido becas académicas que probablemente no habrían obtenido únicamente con sus notas del colegio.
El SAT no sustituye un buen expediente académico.
Pero sí ofrece una magnífica oportunidad para que muchos estudiantes mejoren su perfil y amplíen considerablemente sus opciones.
5. Preparar el SAT no es solo estudiar. También hay que tener una estrategia.
Una de las mayores diferencias que hemos observado durante todos estos años es que los estudiantes que obtienen las mejores puntuaciones no son necesariamente los que más saben, sino los que mejor planifican todo el proceso. Nuestra recomendación es comenzar la preparación con mucha antelación, y planificar muy bien el calendario del estudiante para poder realizar sesiones y ejercicios a lo largo del año. Hay momentos del año en los que se puede dedicar más tiempo a la preparación del examen, pero es importante tener la constancia necesaria durante muchos meses, con la correcta planificación a lo largo del año, teniendo siempre en cuenta las fechas de los exámenes.
También recomendamos, siempre que el calendario lo permita, realizar el SAT dos o incluso tres veces.
No porque el primer examen vaya a salir mal, sino porque el propio sistema ofrece una gran ventaja: el Superscore.
Muchas universidades tienen en cuenta la mejor nota obtenida en Matemáticas y la mejor nota obtenida en Reading & Writing, aunque procedan de convocatorias diferentes.
Esto permite analizar el resultado del primer examen, identificar qué sección ofrece un mayor margen de mejora y centrar toda la preparación posterior en ese objetivo.
La diferencia final puede ser de cientos de puntos.
Y esos puntos pueden terminar convirtiéndose en miles de dólares en becas o en la admisión a universidades mucho más competitivas.
6. Si vas a hacer el SAT, hazlo de verdad
Este es probablemente el mensaje más importante de todo el artículo.
En ocasiones encontramos familias que piensan:
«Compramos un libro, hacemos algunos ejercicios gratuitos por Internet y luego vemos qué resultado obtenemos.»
Es una estrategia comprensible, pero nuestra experiencia nos dice que rara vez permite que un estudiante alcance su verdadero potencial.
El SAT no es un examen tradicional.
No basta con tener un buen nivel de matemáticas o de inglés.
Es un examen con un formato muy específico, una gestión del tiempo muy exigente y estrategias que solo se dominan con una preparación adecuada.
La diferencia entre una preparación superficial y una preparación excelente puede ser enorme.
No estamos hablando simplemente de conseguir unos puntos más.
Estamos hablando de acceder a universidades más prestigiosas, obtener becas académicas de decenas de miles de dólares o aumentar considerablemente las opciones durante el proceso de admisión.
Por eso, cuando recomendamos a una familia preparar el SAT, nunca lo hacemos para «probar suerte».
Lo hacemos porque creemos que ese estudiante tiene opciones reales de beneficiarse de una gran puntuación.
Y, si merece la pena hacerlo, creemos que también merece la pena hacerlo de la mejor manera posible.
7. La importancia de contar con los profesionales adecuados
Después de haber acompañado a miles de deportistas internacionales durante más de dos décadas, hay algo que tenemos muy claro.
La calidad del acompañamiento marca una enorme diferencia.
A lo largo de los años hemos trabajado con distintos preparadores y diferentes metodologías.
Nuestra experiencia nos ha llevado a recomendar EPIC Prep a aquellos estudiantes que realmente quieren obtener la mejor puntuación posible.
No lo hacemos simplemente porque exista una colaboración entre ambas compañías.
Lo hacemos porque hemos visto durante años cómo evolucionan nuestros estudiantes cuando trabajan con ellos.
Su conocimiento del examen, su metodología, la planificación personalizada que realizan con cada estudiante y la experiencia acumulada acompañando a deportistas internacionales hacen que, en nuestra opinión, sean una de las mejores opciones para preparar el SAT.
Preparar el SAT no consiste únicamente en aprender contenidos.
También implica saber cuándo empezar, cómo organizar el calendario, cuándo presentarse al examen, cómo interpretar los resultados de cada convocatoria y cómo aprovechar herramientas como el Superscore para maximizar la puntuación final.
Ese tipo de planificación solo la proporcionan profesionales que conocen el examen en profundidad y que llevan años ayudando a estudiantes a alcanzar sus objetivos.
Nuestra recomendación
No todos los deportistas necesitan preparar el SAT.
Pero cuando un estudiante tiene un buen nivel académico, aspira a universidades exigentes o quiere maximizar sus opciones de conseguir becas, creemos que merece la pena tomarse este examen muy en serio.
Y, si se va a hacer, nuestro consejo es no conformarse con una preparación superficial.
Un SAT preparado de forma excelente puede abrir la puerta a mejores universidades, conseguir decenas de miles de dólares en becas, fortalecer una candidatura deportiva y ofrecer oportunidades que, de otra forma, probablemente nunca llegarían.
En Keystone Sports analizamos cada caso de forma individual para ayudar a cada familia a decidir cuál es la mejor estrategia. Cuando creemos que el SAT puede marcar la diferencia, nuestra recomendación es clara:
Si vas a hacer el SAT, prepáralo para obtener la mejor puntuación posible. Porque, en este examen, unos pocos puntos pueden cambiar el futuro de un estudiante.
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Sobre el autor
Gonzalo COrrales
Gonzalo Corrales, cofundador de AGM Sports y campeón de la NCAA. Estudió en TCU, UGA y FIU. De joven, tuvo la suerte de ser campeón del mundo, tanto a nivel individual como con España.
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